
1 / 11Esta extraordinaria finca de ochenta y seis hectáreas, valorada en USD 2500000, redefine el concepto de inversión patrimonial en el Pacífico Sur de Costa Rica. Con una extensión exacta de 860000 m², la propiedad destaca por su singular topografía en forma de cuenca, la cual actúa como un anfiteatro natural que resguarda un ecosistema sumamente exclusivo. Desde los puntos más altos del relieve, el panorama visual abarca una imponente perspectiva doble que combina la inmensidad del océano Pacífico con las majestuosas cordilleras de la zona de Dominical y Uvita. El diseño del terreno desciende hacia una cuenca interna protegida, donde se desarrollan bosques maduros y praderas despejadas, alimentados de forma constante por tres nacientes naturales de agua fresca y cristalina.
La infraestructura de acceso ya está establecida, contando con un kilómetro completo de frente a calle pública en su límite norte, lo que facilita la conexión inmediata a la red de electricidad de la Compañía de Fuerza y Luz y al sistema de agua potable de la localidad de La Florida. Internamente, una red de caminos internos recorre la mitad del perímetro, conectando de manera fluida las diversas terrazas naturales aptas para el desarrollo de villas de lujo, una residencia principal con piscina o un proyecto corporativo de baja densidad.
Para los compradores internacionales, la legislación costarricense permite la adquisición de este tipo de propiedades bajo el régimen de propiedad absoluta o de dominio pleno. Al planificar la transacción de USD 2500000, es fundamental considerar los costos asociados al cierre, los cuales suelen oscilar entre el 2% y el 4% del valor de compra, abarcando los honorarios notariales, la inscripción en el Registro Nacional y los timbres legales correspondientes. Asimismo, el impuesto de transferencia de bienes inmuebles representa aproximadamente el 1.5% del valor declarado, mientras que los tributos territoriales anuales se calculan directamente sobre el valor catastral registrado de la propiedad.
La adquisición de una propiedad de ochenta y seis hectáreas en la zona de Dominical y Uvita se rige bajo el marco legal de propiedad absoluta, lo que otorga a los compradores extranjeros exactamente los mismos derechos constitucionales de posesión que a los ciudadanos costarricenses. Al tratarse de una finca de carácter privado y no de una concesión marítima, la transacción se realiza de forma directa y segura.
Durante el proceso de compra, los costos de cierre que comprenden los honorarios notariales, la inscripción en el Registro Nacional, los timbres fiscales y el impuesto de traspaso de bienes inmuebles —este último equivalente aproximadamente al uno y medio por ciento del valor declarado— suelen sumar en su conjunto entre el dos y el cuatro por ciento del precio de venta final. Posteriormente, el propietario queda sujeto al pago anual de impuestos municipales calculados sobre el valor catastral registrado de la finca. Adicionalmente, debido a que el valor de esta transacción supera ampliamente los umbrales mínimos de inversión establecidos por la legislación de Costa Rica, el propietario es elegible para solicitar la residencia bajo la categoría de inversionista, un trámite que simplifica la estancia prolongada en el país para disfrutar de esta imponente extensión de terreno.
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Esta extraordinaria propiedad de 860 000 m² destaca por su topografía única en forma de cuenca, la cual define el carácter exclusivo del terreno. Con un valor de USD 2500000, la finca cuenta con una infraestructura de acceso sumamente sólida, delimitada en su sector norte por un kilómetro de frente a calle pública. Adicionalmente, caminos internos bien acondicionados bordean la mitad del perímetro, facilitando el tránsito hacia las diversas terrazas naturales aptas para el desarrollo constructivo.
La finca dispone de acceso directo a servicios públicos esenciales que garantizan la viabilidad de cualquier proyecto residencial de lujo. La tubería de agua municipal de La Florida y la línea eléctrica principal del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) corren a lo largo de la vía pública colindante. El suministro hídrico interno se ve reforzado por tres nacientes naturales de agua artesiana que emergen en la sección baja de la propiedad, donde se extienden bosques densos y praderas protegidas.
Para la adquisición de este inmueble, los compradores extranjeros disfrutan de los mismos derechos de propiedad bajo el sistema de escritura pública. Los costos de cierre, que abarcan honorarios de notario, timbres de registro y traspaso, representan habitualmente entre el dos y el cuatro por ciento del valor de la transacción, sumado al impuesto de transferencia que ronda el uno punto cinco por ciento. El impuesto territorial anual se calcula directamente sobre el valor catastral registrado de la propiedad.
El valle del Diamante, ubicado en la codiciada región de Dominical y Uvita, dentro del cantón de Osa en la provincia de Puntarenas, Costa Rica, se ha consolidado como uno de los destinos más exclusivos para quienes buscan adquirir una propiedad en Costa Rica. Esta finca de ochenta y seis hectáreas, situada estratégicamente entre las localidades de La Florida y San Salvador, ofrece un microclima fresco y agradable gracias a su elevación y a la brisa constante que asciende desde la costa del Pacífico. La ubicación permite un acceso fluido a los servicios esenciales de la zona de Costa Ballena, incluyendo centros médicos, gastronomía internacional y las playas del Parque Nacional Marino Ballena. Al evaluar las opciones de real estate Dominical Costa Rica, este sector destaca por combinar la privacidad absoluta de la montaña con la cercanía a los centros urbanos de Uvita y Dominical, facilitando un estilo de vida que equilibra el retiro de lujo, el desarrollo agrícola sostenible y la inversión patrimonial a largo plazo.
La provincia de Puntarenas es parte de la diversa oferta inmobiliaria de Costa Rica, un mercado que atrae a compradores norteamericanos tanto por su belleza natural como por su sólido marco legal. Al adquirir esta propiedad en Uvita, los inversionistas extranjeros se benefician de las leyes nacionales que permiten la propiedad de la tierra bajo el principio de dominio absoluto, garantizando los mismos derechos que a los ciudadanos costarricenses fuera de las zonas de concesión marítima. El proceso de adquisición de estas tierras de uso mixto e inversión conlleva responsabilidades fiscales claras. Los compradores deben considerar los gastos de cierre habituales, que comprenden los honorarios notariales, las tasas de inscripción en el Registro Nacional y el impuesto de timbres de traspaso, el cual suele rondar el uno coma cinco por ciento del valor declarado de la transacción. En conjunto, el paquete de cierre puede representar entre el dos y el cuatro por ciento del precio de compra. Asimismo, la propiedad está sujeta a un impuesto territorial anual calculado sobre el valor catastral registrado en la municipalidad correspondiente. Además, debido al valor de esta inversión de dos millones y medio de dólares, los compradores pueden optar por postularse a los programas oficiales de residencia por inversión que ofrece el gobierno costarricense, consolidando su transición hacia una vida activa y segura en la próspera región de Costa Ballena homes.
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La adquisición de esta finca de 86 hectáreas en el Valle del Diamante, valorada en 2,500,000 USD, representa una oportunidad estratégica para desarrolladores o inversores institucionales que buscan capitalizar el crecimiento de la región de Dominical y Uvita. Con un costo aproximado de solo 2.90 USD por metro cuadrado, la propiedad se posiciona muy por debajo de los precios promedio de terrenos urbanizados en la costa de Puntarenas, ofreciendo un margen sustancial para la subdivisión residencial o un proyecto de eco-turismo de lujo. El perfil del comprador ideal corresponde a un desarrollador que pueda aprovechar el kilómetro de frente a calle pública para segregar parcelas con vistas panorámicas al océano Pacífico y a las montañas.
La viabilidad financiera a largo plazo se apoya en la infraestructura existente, que incluye acceso a la electricidad de la red nacional de ICE y la conexión al acueducto municipal de La Florida. En el aspecto legal y de estructuración, la legislación de Costa Rica permite a los compradores extranjeros la propiedad directa y plena (fee simple) de la tierra. Al planificar la salida de capital o la adquisición, los inversores deben considerar los costos de cierre de la transacción, donde el impuesto de timbres de transferencia representa aproximadamente el 1.5% del valor declarado, mientras que el paquete total de cierre, que abarca honorarios de notaría, gastos de registro nacional y timbres adicionales, oscila entre el 2% y el 4% del precio de compra. El impuesto territorial anual se calcula sobre el valor catastral registrado de la propiedad. Esta estructura fiscal clara, sumada a la posibilidad de optar a programas de residencia por inversión debido al monto de la compra, consolida a esta finca como un activo de alta liquidez potencial en el mercado de desarrollo de montaña con vista al mar.
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