Vista a la montaña
1 / 15Esta extraordinaria extensión de tierra en el cantón de Turrubares representa una oportunidad de inversión excepcional para el comprador norteamericano que busca un activo tangible de alto valor en Costa Rica. Con un precio de USD 1300000, esta propiedad se ubica en el distrito de Carara, una zona de altísima plusvalía que destaca por su transición ecológica y su ubicación estratégica. El terreno abarca una impresionante superficie de 370000 m², ofreciendo un lienzo natural ideal tanto para la actividad agropecuaria como para un desarrollo ecoturístico exclusivo. El recurso hídrico es uno de los mayores activos de esta finca, la cual cuenta con ríos y lagos propios que garantizan el abastecimiento de agua durante todo el año, creando un microclima fresco y un paisaje de serenidad absoluta frente a las imponentes vistas de las montañas de la región.
En el corazón de la propiedad se encuentra una sólida casa de dos plantas con un área de construcción de 200 m². El diseño arquitectónico de la vivienda principal distribuye eficientemente el espacio, albergando 2 habitaciones confortables que funcionan perfectamente como residencia privada o como base operativa para la gestión del proyecto. Junto a la estructura principal, el área exterior cuenta con una piscina existente que requiere reconstrucción, lo que permite al nuevo propietario personalizar por completo su espacio de entretenimiento al aire libre. La topografía aprovechable de las 37 hectáreas facilita la integración de senderos privados y potreros, donde es común observar el paso majestuoso del tucán o escuchar el sonido del mono congo en las copas de los árboles nativos. Esta finca combina la privacidad absoluta con un acceso sencillo a las principales rutas y playas del Pacífico Central.
Esta extraordinaria propiedad agropecuaria y forestal en Turrubares se extiende sobre un impresionante terreno de 370000 m², ofreciendo un entorno natural de alta plusvalía en el distrito de Carara. Con un valor de USD 1300000, la finca destaca por su abundante recurso hídrico propio, el cual incluye ríos y lagos internos que garantizan el abastecimiento de agua durante todo el año. Este factor clave asegura la viabilidad de cualquier proyecto ganadero, agrícola o de desarrollo eco-turístico privado en la región del Pacífico Central.
La infraestructura principal consta de una sólida casa de dos plantas con una construcción de 200 m². La distribución interna contempla 2 habitaciones y 2 baños completos, ideal como residencia de descanso o base operativa para la administración de las tierras. En el área exterior, la propiedad cuenta con una piscina existente que requiere reconstrucción, lo que representa una excelente oportunidad para diseñar un espacio social a medida con vistas panorámicas hacia las montañas circundantes.
La adquisición de esta finca se realiza bajo la figura de propiedad en propiedad absoluta (fee simple), un derecho garantizado para compradores extranjeros en el territorio costarricense. Durante el proceso de cierre de la transacción, se deben contemplar los timbres de transferencia de propiedad, que representan aproximadamente el 1.5% del valor declarado, sumado a los gastos notariales y de registro que suelen oscilar entre el 2% y el 4% del precio de compra. Asimismo, la propiedad está sujeta al impuesto anual sobre bienes inmuebles calculado según el valor catastral registrado en la municipalidad local.
Esta propiedad de treinta y siete hectáreas en Turrubares representa una adquisición estratégica para inversores norteamericanos que buscan un activo tangible con múltiples vías de monetización. Con un precio total de 1.300.000 USD, el coste por metro cuadrado se sitúa en un rango sumamente competitivo para la región del Pacífico Central, ofreciendo un valor de suelo muy atractivo si se compara con los desarrollos costeros densamente urbanizados. El perfil del comprador ideal corresponde a un desarrollador de proyectos eco-turísticos o a un inversor que desee establecer un modelo de negocio mixto, combinando la explotación ganadera con el arrendamiento a corto plazo de la casa de dos plantas y dos habitaciones, una vez que se reconstruya la piscina existente para crear un área social atractiva.
La legislación de Costa Rica permite a los ciudadanos extranjeros adquirir el pleno dominio de la propiedad mediante el sistema de propiedad absoluta, garantizando una seguridad jurídica idéntica a la de los ciudadanos locales. Al planificar la salida de capital o la reventa futura, el inversor se beneficia de un mercado en constante crecimiento respaldado por la proximidad al Parque Nacional Carara. Los costes de adquisición incluyen el impuesto de transferencia de bienes inmuebles, que ronda el 1,5% del valor declarado, sumado a un paquete de cierre que cubre gastos notariales e inscripción registral de aproximadamente el 2% al 4% del precio de compra. El impuesto sobre la propiedad se calcula anualmente sobre el valor catastral registrado, lo que mantiene los costes de mantenimiento del terreno en niveles manejables mientras se consolida la plusvalía del sector.
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La ubicación de esta propiedad en Carara, Turrubares, San José, Costa Rica, ofrece una perspectiva única dentro del mercado para quienes buscan comprar propiedades en Costa Rica. Situada en el límite donde las montañas del Valle Central se encuentran con la transición hacia el Pacífico Central, esta finca de treinta y siete hectáreas se beneficia de un microclima excepcional. La influencia de la brisa marina suaviza las temperaturas de la montaña, creando un entorno ideal para la actividad agropecuaria, el desarrollo de proyectos ecoturísticos o el establecimiento de un refugio de descanso privado. A diferencia de las zonas costeras más densas, Turrubares conserva una autenticidad rural y una tranquilidad absoluta, manteniéndose al mismo tiempo a una distancia sumamente práctica de los centros urbanos más importantes de la provincia de San José y de las playas del litoral pacífico.
Esta región se está consolidando como un punto estratégico para los inversionistas que exploran opciones más allá de las tradicionales casas en Escazú o las propiedades en Atenas, Costa Rica. La conectividad vial facilita el traslado hacia San José para acceder a servicios médicos de alta complejidad, centros comerciales de primer nivel y el aeropuerto internacional. Asimismo, la cercanía al Parque Nacional Carara permite una conexión directa con una biodiversidad extraordinaria; en la zona es común observar el paso de la lapa roja volando sobre el dosel forestal. Para los compradores extranjeros, el marco legal costarricense resulta sumamente favorable, ya que permite la adquisición de propiedades bajo el principio de propiedad absoluta (fee simple), garantizando los mismos derechos que a los ciudadanos locales. Al considerar transacciones de real estate en Costa Rica, es importante prever los costos de cierre que suelen oscilar entre el dos y el cuatro por ciento del valor de compra, incluyendo honorarios notariales, timbres y el impuesto de transferencia de bienes inmuebles, el cual ronda el uno punto cinco por ciento. Esta finca representa una base sólida para establecer una inversión patrimonial segura y de alta plusvalía en el país.
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La adquisición de esta propiedad de treinta y siete hectáreas en Turrubares se realiza bajo el sólido marco legal costarricense, el cual garantiza a los compradores extranjeros los mismos derechos de propiedad absoluta que a los ciudadanos locales. Al tratarse de un terreno ubicado fuera de la zona marítimo-terrestre, la transacción se consolida mediante el sistema de propiedad en derecho real o "fee simple", debidamente inscrita ante el Registro Nacional.
Debido a que el valor de compra de un millón trescientos mil dólares supera ampliamente los umbrales mínimos de inversión establecidos por el gobierno de Costa Rica, esta transacción califica al comprador para solicitar la residencia temporal bajo la categoría de inversionista. Durante el proceso de cierre, los costos asociados que incluyen honorarios notariales, timbres de registro y traspaso legal suelen oscilar entre el dos y el cuatro por ciento del valor total de la transacción, sumado al impuesto de transferencia que ronda el uno y medio por ciento. Asimismo, la finca queda sujeta al impuesto territorial anual administrado por la municipalidad local, calculado sobre el valor catastral registrado de la propiedad.
Revise tipos de título y diligencia en nuestra guía fee simple vs concesión.
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En Costa Rica desde 2004
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Carara, Turrubares, San José