Vista a la montaña
1 / 15Esta extraordinaria finca de setenta y dos mil ciento ochenta y cinco metros cuadrados en el distrito de Carara, dentro del cantón de Turrubares, representa una oportunidad de inversión excepcional en el sector de propiedades de uso múltiple. Con un precio de quinientos cuarenta y un mil trescientos ochenta y siete dólares, este extenso terreno destaca por su topografía de colinas suaves y fértiles, ideales tanto para el desarrollo agrícola y ganadero como para un proyecto turístico de primer nivel en una región de gran valor ecológico. La propiedad cuenta con fuentes de agua permanentes que aseguran un suministro hídrico constante durante todo el año, un recurso invaluable que potencia cualquier actividad comercial o residencial.
La infraestructura construida abarca doscientas cincuenta metros cuadrados de construcción de excelente calidad, distribuidos en dos casas independientes que suman un total de cinco dormitorios y dos baños completos. Esta configuración de viviendas independientes facilita la administración del terreno, permitiendo destinar una de las estructuras para el uso de los propietarios y la otra para el personal de mantenimiento o como alojamiento para visitantes. La finca dispone de todos los servicios públicos esenciales instalados, incluyendo electricidad, agua potable y una sólida conexión a la red de telecomunicaciones. Los inversionistas extranjeros disfrutan de los mismos derechos de propiedad bajo el régimen de dominio absoluto que los ciudadanos locales, requiriendo un presupuesto adicional de aproximadamente el uno punto cinco por ciento para el impuesto de transferencia de bienes raíces, además de los costos notariales y registrales habituales de cierre.
Esta propiedad de 72185 m² en el distrito de Carara, cantón de Turrubares, destaca por una infraestructura sólida y un terreno de colinas suaves sumamente versátil. Con un precio de USD 541387, la finca alberga dos casas bien construidas que suman un total de 250 m² de construcción y ofrecen 5 dormitorios y 2 baños. Estas edificaciones son ideales para uso residencial inmediato, alojamiento de huéspedes o vivienda para el personal de administración. El suelo fértil del terreno permite el desarrollo de actividades agrícolas, ganaderas o proyectos turísticos independientes.
La finca cuenta con fuentes de agua permanentes que aseguran un suministro constante durante todo el año, un recurso de gran valor para cualquier actividad comercial o residencial. La infraestructura práctica está completamente resuelta, disponiendo de acceso directo a electricidad, agua potable y conexión estable a la red de telecomunicaciones. El acceso al terreno es sencillo y cómodo, facilitando el tránsito de maquinaria o animales dentro de la propiedad.
En el ámbito legal, los compradores extranjeros disfrutan de los mismos derechos de propiedad registrada que los ciudadanos costarricenses. La transacción de esta finca en Carara conlleva gastos de cierre que incluyen timbres de traspaso de aproximadamente el 1.5% del valor declarado, además de honorarios notariales y de registro que suelen oscilar entre el 2% y el 4% del precio de compra. El impuesto territorial anual se calcula sobre el valor catastral registrado de la propiedad.
Esta propiedad se sitúa en Bijagual de Turrubares, dentro del cantón de Turrubares en la provincia de San José, Costa Rica. Esta ubicación estratégica en la transición hacia el Pacífico Central ofrece un microclima particular que combina la frescura de las colinas de la zona con la proximidad a la costa. Desde este punto, los residentes disfrutan de un acceso sencillo tanto a los servicios urbanos del Valle Central como a las playas de la región de Carara. La zona destaca por su tranquilidad y su entorno natural, lo que facilita actividades como la agricultura a pequeña escala, la ganadería o el desarrollo de proyectos de ecoturismo, gracias a la fertilidad de sus suelos y a la presencia de fuentes de agua permanentes en el terreno.
Para quienes buscan comprar propiedades en Costa Rica, este sector representa una alternativa atractiva frente a los mercados tradicionales de Escazú o Atenas. La conectividad vial permite trasladarse con facilidad hacia los centros de salud, comercios y aeropuertos de la Gran Área Metropolitana, manteniendo al mismo tiempo un estilo de vida rural y privado. El perfil de la comunidad atrae tanto a inversionistas interesados en el desarrollo turístico como a personas que desean establecer una residencia de retiro o un espacio para el trabajo remoto en un entorno de gran belleza escénica.
El marco legal costarricense favorece la adquisición de este tipo de fincas por parte de compradores extranjeros, quienes gozan de los mismos derechos de propiedad privada que los ciudadanos locales bajo el principio de propiedad en propiedad absoluta (fee simple). Al evaluar la compra de bienes raíces en el Valle Central de Costa Rica, es importante considerar los costos asociados a la transacción, que incluyen el impuesto de transferencia de bienes inmuebles, equivalente al uno y medio por ciento del valor declarado, además de los gastos notariales y de registro que suelen oscilar entre el dos y el cuatro por ciento del precio de compra. Asimismo, la inversión en esta propiedad facilita el acceso a los programas de residencia por inversión vigentes en el país, consolidando esta finca como una opción sólida y segura dentro del mercado inmobiliario nacional.
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Esta propiedad de 7.2 hectáreas en Bijagual de Turrubares representa una oportunidad estratégica para compradores norteamericanos que buscan diversificar su portafolio en el sector agro-turístico de Costa Rica. Con un precio de adquisición de 541,387 USD por un terreno de 72,185 m² y 250 m² de construcción total, el costo por metro cuadrado resulta altamente competitivo en comparación con los desarrollos costeros saturados del Pacífico Central, ubicándose en una fracción del valor de la tierra de esas zonas. La configuración de la propiedad, que incluye una casa principal y una estructura secundaria ideal para personal de mantenimiento o administración, permite estructurar un modelo de negocio híbrido. Un propietario puede generar ingresos mediante el desarrollo de un proyecto turístico rural o la explotación agrícola del suelo fértil, aprovechando las fuentes de agua permanentes del terreno.
El perfil del comprador ideal corresponde a un inversionista que busca control total de su patrimonio mediante la figura de propiedad absoluta (fee simple), la cual otorga a los extranjeros los mismos derechos de posesión que a los ciudadanos costarricenses, sin las restricciones asociadas a las zonas de concesión marítima. El momento de ingresar al mercado es favorable debido a las políticas de atracción de capital extranjero, que incluyen opciones de residencia por inversión para adquisiciones que superan los umbrales establecidos por la legislación nacional. Para una futura estrategia de salida, la finca ofrece una excelente liquidez potencial debido a su topografía de colinas suaves que facilita subdivisiones internas o la reventa a desarrolladores de eco-turismo. Durante el proceso de adquisición, el comprador debe prever los costos de cierre habituales, que incluyen el impuesto de traspaso del 1.5% del valor declarado y un paquete de gastos legales, notariales y de registro que oscila entre el 2% y el 4% del precio de compra, además del impuesto territorial anual calculado sobre el valor catastral registrado.
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La adquisición de esta finca de 7.2 hectáreas en Bijagual de Turrubares se realiza bajo el sólido marco legal costarricense, el cual otorga a los compradores extranjeros exactamente los mismos derechos de propiedad privada que a los ciudadanos locales. Al tratarse de un terreno ubicado fuera de la zona marítimo-terrestre, la propiedad se transfiere bajo el régimen de dominio absoluto o "fee simple", garantizando un título de propiedad pleno y registrado ante el Registro Nacional.
El proceso de traspaso es directo y seguro. Los costos de cierre, que abarcan los honorarios notariales, timbres de registro y el impuesto de transferencia de bienes inmuebles, suelen oscilar entre el dos y el cuatro por ciento del valor de la transacción. Posteriormente, el propietario queda sujeto al impuesto territorial anual administrado por la municipalidad local, calculado sobre el valor registrado del inmueble. Adicionalmente, debido a que el valor de compra de esta finca supera holgadamente el límite mínimo establecido por el gobierno de Costa Rica para inversiones inmobiliarias, esta adquisición califica al propietario para iniciar el trámite de residencia temporal en el país bajo la categoría de inversionista, consolidando así una transición segura hacia su nuevo patrimonio en el Pacífico Central.
Revise tipos de título y diligencia en nuestra guía fee simple vs concesión.
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En Costa Rica desde 2004
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Carara, Turrubares, San José