
1 / 24Esta imponente finca de 204037.8 metros cuadrados representa la máxima expresión del lujo sostenible en la Península de Osa, un sector privilegiado del distrito de Carate. Con un precio de adquisición de USD 6125000, esta propiedad frente al mar colinda con el Parque Nacional Corcovado, ofreciendo un aislamiento absoluto en uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta. La distribución arquitectónica contempla nueve dormitorios y once baños distribuidos en ocho villas independientes que funcionan con energía solar. Cada unidad habitacional ha sido diseñada para fusionar la sofisticación contemporánea con el entorno selvático, garantizando total privacidad mediante baños en suite. El complejo cuenta con una construcción principal de 83.6 metros cuadrados destinada al área social, donde destaca un restaurante abierto con vistas panorámicas hacia la laguna costera y el océano Pacífico. A pocos pasos del comedor se encuentra la piscina, cuyo diseño imita la silueta de la laguna inferior, rodeada de palmeras de coco y vegetación madura que atrae de forma constante a la fauna local, como el mono araña que transita por el dosel forestal. El régimen de propiedad en Costa Rica permite a los compradores extranjeros la adquisición de este tipo de inmuebles bajo dominio absoluto, sujeto a las regulaciones específicas de la zona marítimo-terrestre. Los costos de cierre, que abarcan honorarios de notario, timbres de registro y gastos legales, suelen oscilar entre el dos y el cuatro por ciento del valor de la transacción, sumado a un impuesto de transferencia de bienes inmuebles que ronda el uno punto cinco por ciento. Asimismo, los impuestos territoriales anuales se determinan según el valor catastral registrado ante la municipalidad del cantón de Osa.
Esta propiedad de uso comercial hotelero se ubica sobre un terreno de 204037.8 m² en el distrito de Carate, dentro del cantón de Osa. La infraestructura principal cuenta con un área de construcción de 83.6 m² y se compone de un conjunto habitacional de 9 dormitorios y 11 baños en total. La distribución incluye ocho villas independientes que funcionan con energía solar, cada una equipada con su propio baño privado. La arquitectura de estos módulos combina materiales contemporáneos con un diseño integrado al entorno natural colindante con el Parque Nacional Corcovado.
El área social destaca por un restaurante abierto que ofrece vistas panorámicas hacia la laguna y el océano Pacífico. A poca distancia de este comedor se encuentra la terraza de la piscina, cuya estructura imita la forma de la laguna inferior. Esta zona exterior está rodeada de vegetación madura que sirve de hábitat para la fauna local, permitiendo observar ejemplares de monos de forma individual en los árboles cercanos.
La adquisición de este inmueble, valorado en USD 6125000, está sujeta a las normativas de propiedad de Costa Rica. El impuesto territorial anual se calcula sobre el valor catastral registrado de la propiedad. Los costos adicionales de cierre, que abarcan honorarios notariales, timbres de registro y servicios legales, oscilan entre el 2% y el 4% del valor de compra, sumado al impuesto de transferencia que ronda el 1.5%.
Establecerse en Carate, Osa, Puntarenas, Costa Rica, representa una inmersión absoluta en uno de los rincones con mayor biodiversidad del planeta. Esta micro-localización, situada justo en la entrada sur del Parque Nacional Corcovado, ofrece una desconexión total del bullicio urbano, posicionándose como un destino de primer orden para quienes buscan adquirir propiedades en Costa Rica con un enfoque de conservación y exclusividad. La zona destaca por su clima tropical húmedo, donde la selva primaria se encuentra directamente con las playas del Océano Pacífico, creando un entorno ideal para el ecoturismo de lujo, la investigación científica, el retiro consciente y la inversión en hospitalidad sostenible. Para los ciudadanos estadounidenses y canadienses que exploran el mercado inmobiliario de Costa Rica, la Península de Osa personifica el verdadero aislamiento de alta gama, donde el acceso a servicios esenciales se complementa con la cercanía a pistas de aterrizaje locales y centros de servicios en Puerto Jiménez, facilitando la logística sin alterar la paz del entorno.
Este sector del país forma parte de un dinámico panorama inmobiliario nacional que atrae a compradores extranjeros gracias a un marco legal sólido. Al evaluar opciones de inversión, los compradores norteamericanos deben considerar que la adquisición de bienes raíces en Costa Rica permite el derecho de propiedad absoluta (fee simple), garantizando los mismos derechos constitucionales para extranjeros que para ciudadanos locales, exceptuando las zonas de concesión marítimo-terrestre que se rigen por normativas especiales. En términos financieros, los costos de cierre, que abarcan honorarios notariales, timbres de registro y gastos legales, suelen oscilar entre el 2% y el 4% del precio de compra, sumado a un impuesto de transferencia de bienes inmuebles que ronda el 1.5% del valor declarado de la transacción. Asimismo, el impuesto territorial anual se calcula directamente sobre el valor catastral registrado de la propiedad en la municipalidad correspondiente, un factor clave para la planificación fiscal a largo plazo. Esta propiedad en Carate, Osa, Puntarenas, Costa Rica, no solo califica con creces para los programas de residencia por inversión debido a su valor, sino que representa una oportunidad única para integrarse en un ecosistema virgen, combinando el compromiso ambiental con una estructura patrimonial segura y rentable.
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La adquisición de esta propiedad de 204,037.8 metros cuadrados en Carate, Osa, representa una oportunidad estratégica para inversionistas enfocados en el sector de hospitalidad ecológica de alta gama. Al operar como un hotel ecológico constituido por ocho villas independientes con baño privado y un área de restaurante, el modelo de negocio permite capturar la demanda premium de turismo internacional que busca la cercanía inmediata al Parque Nacional Corcovado. El perfil del comprador ideal corresponde a un inversionista institucional o un operador hotelero boutique que valore la exclusividad de una ubicación frente al mar con infraestructura solar ya establecida.
Desde la perspectiva financiera y legal en Costa Rica, la transacción se beneficia de las leyes que permiten la propiedad absoluta para compradores extranjeros. Durante el proceso de adquisición, es necesario contemplar que los costos de cierre, que abarcan honorarios notariales, timbres de registro y asesoría legal, suelen oscilar entre el 2% y el 4% del valor de compra, sumado a un impuesto de transferencia de bienes inmuebles que ronda el 1.5%. Posteriormente, el impuesto territorial anual se calcula sobre el valor catastral registrado de la propiedad en la municipalidad correspondiente. El momento actual del mercado costarricense, impulsado por el interés global en la conservación y el aislamiento de lujo, posiciona a este activo de 6,125,000 USD como una opción sólida para una estrategia de salida a mediano plazo orientada a fondos de inversión sostenible.
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La adquisición de LagunaVista en Carate se estructura bajo el marco legal de Costa Rica, el cual garantiza a los compradores extranjeros los mismos derechos de propiedad que a los ciudadanos locales. Al tratarse de una propiedad con frente de playa y colindante con una zona de alta sensibilidad ecológica, los procesos de debida diligencia aseguran la correcta verificación de los títulos y las concesiones correspondientes. El precio de compra de este hotel ecológico supera ampliamente los umbrales financieros requeridos por el gobierno costarricense para optar por los programas de residencia bajo la categoría de inversionista, lo que facilita el establecimiento legal en el país para los nuevos propietarios.
Durante el proceso de transferencia, el comprador debe prever los costos de cierre habituales, los cuales suelen oscilar entre el dos y el cuatro por ciento del valor total de la transacción. Este porcentaje consolidado cubre los honorarios notariales, la inscripción en el Registro Nacional y los timbres fiscales obligatorios. Adicionalmente, el impuesto de traspaso de bienes inmuebles representa aproximadamente el uno y medio por ciento del valor declarado de la propiedad. Una vez completada la adquisición, los propietarios quedan sujetos al pago anual del impuesto sobre bienes inmuebles, el cual se calcula directamente sobre el valor catastral registrado ante la municipalidad local, garantizando un esquema tributario claro y predecible para su inversión en la Península de Osa.
Revise tipos de título y diligencia en nuestra guía fee simple vs concesión.
Carate, Osa, Puntarenas
Osa, Puntarenas
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