
1 / 39Esta imponente finca de ochenta y nueve hectáreas representa una oportunidad excepcional para adquirir un dominio privado colindante con la Reserva Natural Cabo Blanco, el área protegida más antigua de Costa Rica. Ubicada en las montañas de Mal País, en el cantón de Puntarenas, la propiedad se extiende sobre 890000 m² de terreno que fusionan selva virgen, colinas onduladas, senderos privados y riachuelos. Desde las mesetas elevadas del terreno se aprecian vistas despejadas hacia las playas de arena clara de Mal País y Santa Teresa, ubicadas a solo dos kilómetros de distancia cuesta abajo. El complejo residencial cuenta con una construcción total de 600 m² distribuida en varias estructuras que albergan 8 dormitorios y 7 baños, ideal para mantener la privacidad de los huéspedes en un formato de casa principal y casitas independientes. La propiedad se entrega completamente amueblada y equipada con acabados de lujo, incluyendo una piscina rodeada de vegetación tropical donde es común observar monos congregándose en las copas de los árboles o tucanes descansando en las ramas cercanas. Con un valor de USD 20000000, esta propiedad ofrece un aislamiento absoluto a pocos minutos de los puntos de surf más reconocidos de la península. El diseño arquitectónico aprovecha la topografía para maximizar la ventilación natural y las vistas hacia el océano, consolidando un refugio de montaña que combina la densidad de la jungla con el acceso inmediato a la costa del Pacífico.
Esta propiedad de noventa hectáreas en Mal País representa una adquisición estratégica de baja densidad en el mercado inmobiliario de lujo de Costa Rica. Con ochocientos noventa mil metros cuadrados de terreno y seiscientos metros cuadrados de construcción que albergan ocho dormitorios y siete baños, el valor por metro cuadrado de tierra se sitúa en un rango sumamente competitivo para la zona más exclusiva de la península de Nicoya, especialmente considerando su colindancia directa con la reserva natural de Cabo Blanco.
Para el comprador norteamericano, la legislación costarricense permite la propiedad bajo el principio de dominio absoluto (fee simple), garantizando los mismos derechos de propiedad que a los ciudadanos nacionales. El perfil del inversionista ideal busca la preservación de capital a través de activos tangibles únicos o el desarrollo de un proyecto eco-hotelero de ultra-lujo. El potencial de rendimiento se apoya en la escasez de fincas de este tamaño tan cerca de la costa, combinando el uso de la casa principal con las estructuras secundarias para alquileres de corto plazo orientados al mercado de alto poder adquisitivo que visita Santa Teresa y Mal País.
En términos de costos de transacción, el comprador debe prever que el impuesto de traspaso de bienes inmuebles representa aproximadamente el uno y medio por ciento del valor declarado, mientras que los gastos notariales, registrales y legales de cierre suelen oscilar entre el dos y el cuatro por ciento del precio de compra. El impuesto territorial anual se calcula directamente sobre el valor catastral registrado de la propiedad, lo que optimiza los costos operativos de mantener una reserva privada de esta magnitud en comparación con jurisdicciones norteamericanas. La escala de esta inversión de veinte millones de dólares facilita además la elegibilidad para los programas de residencia por inversión del país, consolidando una estrategia de salida sólida basada en la subdivisión selectiva o la venta a fondos de conservación internacionales.
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Esta propiedad se ubica en las montañas de Mal Pais, Puntarenas, Costa Rica, colindando directamente con el Parque Nacional Cabo Blanco. Esta colindancia permite que las noventa hectáreas de terreno montañoso funcionen como una extensión natural de la reserva forestal más antigua del país. El entorno se caracteriza por senderos para caminatas, colinas y arroyos que descienden hacia la costa. A tan solo dos kilómetros cuesta abajo se encuentran las playas de arena clara de Mal País y los puntos de surf de Santa Teresa. Esta ubicación ofrece un microclima de montaña más fresco que el nivel del mar, ideal para quienes buscan comprar propiedades en Costa Rica con fines de preservación, desarrollo de un hotel boutique o retiro privado.
Para los ciudadanos estadounidenses y canadienses que analizan el mercado de bienes raíces en Costa Rica (Costa Rica real estate for Americans / Costa Rica homes for Canadians), la provincia de Puntarenas representa una de las zonas con mayor plusvalía y atractivo natural. El proceso de adquisición para compradores extranjeros bajo la legislación costarricense permite la propiedad de dominio absoluto (fee simple) en terrenos de escritura directa como este, sin las restricciones asociadas a las zonas de concesión marítimo-terrestre. Al evaluar esta inversión de veinte millones de dólares, es importante considerar los aspectos fiscales locales. El impuesto territorial anual se calcula sobre el valor catastral registrado en la municipalidad respectiva, un factor clave para la planificación financiera de los inversionistas extranjeros (expat real estate Costa Rica). Adicionalmente, los costos de cierre, que abarcan honorarios notariales, timbres de traspaso e inscripción en el Registro Nacional, suelen oscilar entre el dos y el cuatro por ciento del valor de la transacción. Esta propiedad no solo representa una inversión patrimonial sólida, sino también una vía directa para aplicar a los programas de residencia por inversión vigentes en el país debido al monto de la transacción.
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Esta propiedad excepcional en Mal País, Puntarenas, cuenta con una extensión de terreno de 890000 m² y un área de construcción de 600 m². La infraestructura principal y las estructuras habitacionales suman un total de 8 dormitorios y 7 baños distribuidos estratégicamente para garantizar privacidad. Los espacios interiores se entregan completamente amueblados con piezas seleccionadas que complementan el diseño de esta propiedad de lujo, la cual opera bajo la tipología de hotel boutique de montaña.
La distribución exterior destaca por su piscina privada y terrazas diseñadas para contemplar las vistas panorámicas al océano Pacífico y a las montañas boscosas colindantes. El terreno alberga senderos privados, arroyos naturales y colinas que limitan directamente con la reserva natural de Cabo Blanco, asegurando la preservación del entorno.
La adquisición de este inmueble de USD 20000000 está sujeta a las normativas costarricenses de propiedad privada. El impuesto sobre bienes inmuebles anual se calcula directamente sobre el valor catastral registrado de la propiedad. Los costos adicionales de cierre, que abarcan timbres de traspaso, honorarios notariales y derechos de registro, representan habitualmente un porcentaje adicional sobre el valor de la transacción.
La adquisición de esta propiedad en Mal País se realiza bajo la figura de propiedad escriturada o "fee simple", lo que garantiza a los compradores extranjeros los mismos derechos constitucionales de posesión que a los ciudadanos costarricenses. Al tratarse de una transacción de veinte millones de dólares, el proceso de traspaso califica directamente a los nuevos propietarios para solicitar la residencia en el país bajo la categoría de inversionista.
Durante el proceso de cierre, los honorarios legales, el registro nacional y los timbres notariales suelen representar entre el dos y el cuatro por ciento del valor de la compra, sumado a un impuesto de transferencia gubernamental que ronda el uno y medio por ciento del monto declarado. Posteriormente, el impuesto territorial anual se calcula directamente sobre el valor catastral registrado en la municipalidad local, asegurando un marco fiscal claro y predecible para la administración de este extenso terreno montañoso colindante con la reserva Cabo Blanco.
Revise tipos de título y diligencia en nuestra guía fee simple vs concesión.
Mal Pais, San José, Puntarenas
San José, Puntarenas
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